Las tiendas de videojuegos norteamericanas (y últimamente las mexicanas) reciben muchas ganancias a través del mercado de segunda mano, así que promueven que los jugadores cambien los títulos que ya terminaron o que ya no les interesan, pero los publishers ven esta actividad con malos ojos, así que compañías como Electronic Arts y THQ cobran diez dólares para tener acceso a cierto contenido en línea que se incluía en el disco.
Andrew House, líder de Sony Computer Entertainment de Europa, está de acuerdo con que las empresas sigan esas políticas y señaló que Sony está planeando algo similar “Estamos de acuerdo con el principio de hacer que porciones en línea del juego disponibles en el disco tangan un precio y estamos explorando activamente la misma opción para nuestro contenido (juegos first party)”.
Así que los jugadores están amarrados por todas partes: no pueden comprar piratería porque es ilegal y si compran juegos usados de cualquier forma deben pagar la diferencia para recibir contenido que se incluía en la versión nueva del juego. El argumento de siempre es que las compañías deberían buscar estímulos, no castigos.


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